El Reverendo Pedro Pietri de la Iglesia de la Madre de los Tomates nació en 1944 en el pueblo de Ponce, Puerto Rico. A los tres años de edad su familia se unió a la ola emigrante hacia el Barrio Latino en Nueva York. Asistió a varias escuelas públicas y se graduó de escuela superior en Manhattan. Durante diez años trabajó en diferentes lugares, de los cuales se destaca la Biblioteca William Butler Yeats de la Universidad de Columbia, donde entra en contacto con la literatura y la lectura de autores contemporáneos, y comienza a cultivar el género de la poesía. En 1966 es reclutado por el ejército de Estados Unidos para servir en la Guerra de Vietnam durante dos años.
Al regresar a Nueva York, en 1968, se adentra en la producción de su obra poética, principalmente oral. Entre el beat generation[1] y el poeta callejero Jorge Brandon surgen sus influencias que lo llevan a “escribir lo que la experiencia me dictara sin intentar impresionar al opresor”.[2]
Su primer poema, Puerto Rican obituary fue publicado varias veces en revistas antes de ser el plato principal del poemario que lleva el mismo título. En 1973, este conjunto de poemas “se convirtió en texto representativo de la literatura puertorriqueña de la diáspora y cimentó la popularidad de Pietri. (…) desarma el sueño americano para ofrecer una visión cruda, de corte surrealista, del inmigrante puertorriqueño en la urbe newyorkina.”[3]
Otros textos de Pedro Pietri están comprendidos bajo el género del teatro. Una de sus obras más importantes es The masses are asses, que se considera una actualización de lo que fue el teatro del absurdo, quizá una versión sobre la realidad contemporánea.
Su obra, original en inglés, ha sido traducida al español, italiano, entre otros idiomas. También ha sido incluida en diversas antologías de literatura latina en Estados Unidos y literatura puertorriqueña. Pietri grabó selecciones de sus poemas y el poemario Loose joints en dos discos, respectivamente. Otros de sus trabajos literarios circularon en sus presentaciones, curiosamente, a través de hojas sueltas y ediciones limitadas a cargo del autor o casas editoras “underground”. Por ejemplo, Invisible Poetry, un poemario ciertamente casi invisible que consiste de 22 páginas en blanco y un sobre donde se contiene el único poema.
El Reverendo Pedro Pietri era una persona muy peculiar, solía vestir completamente de negro en memoria de las víctimas de Vietnam, se destacó como poeta performero humorístico. Estuvo comprometido con la difusión de la literatura, además de sus presentaciones, ofreció conferencias y talleres de creación literaria en Puerto Rico y Estados Unidos. Fue maestro, estuvo ligado al Cultural Council Foundation de Nueva York, fue asesor de El Museo del Barrio, ofreció talleres de poesía para niños y colaboró, junto a otros poetas, en el establecimiento del Nuyorican Poets Café[4].
Pietri murió a principios del 2004 con 59 años de edad. La causa fue un cáncer de estómago el cual atribuyó a las emisiones del químico Agente Naranja por parte del ejército estadounidense durante la Guerra de Vietnam. Pasó sus últimas semanas recibiendo tratamientos en México y escribió la obra “Traveling to Tijuana to smoke marihuana” sobre esta etapa de su vida. De camino a Nueva York, Pietri nos dio su final adiós desde las nubes. Hoy, el legado que nos dejó, sus documentos y manuscritos, yacen en el Centro de Estudios Puertorriqueños de Hunter College.
Puerto Rican obituary irrumpe como un manifiesto tanto de un nuevo estilo de poesía como de un nuevo contenido, una nueva denuncia, una documentación de una realidad que parece diferente porque ha sido echada a un lado, marginada y olvidada hasta ser rescatada por Pedro Pietri, y otros autores de la diáspora puertorriqueña. Es un obituario que registra, no sólo la muerte de los cuerpos, sino la muerte de la identidad: patriótica y por consecuencia, la humana. Pietri nos muestra un estudio completo sobre todos los aspectos que comprenden la identidad y afectan su existencia. Nos deja ver su interpretación de lo que es identidad, cómo se pierde, qué ocurre después de perderla, a qué nos enfrentamos sin ella. Los lectores nos convertimos en testigos de cómo la muerte simbólica hace que la muerte literal, real, nos consuma la espera en el profundo vacío de conciencia y sabiduría donde vivimos.
Dead Puerto Ricans
Who never knew they were Puerto Ricans
(…)
They were born dead
and they died dead
El ritmo de Pedro Pietri es melodioso dramático, muchas veces intenso, repetitivo, rítmico natural pero de puro desespero. Sentimos y leemos las palabras de Pietri con cada rima forzada, cada frase con la que nos topamos una y otra vez a lo largo de sus estrofas y cada símbolo constante que se convierte en elemento de su discurso. El poema “Puerto Rican obituary” casi retumba en nuestras cabezas a través de estos recursos, es perfecto ejemplo colector del estilo característico tanto de su lenguaje como de su fluidez particular. La repetición de esos nombres tan comunes, cotidianos, cercanos, definitivamente nos envía un mensaje. El nacimiento de los inmortales boletos de lotería, televisores, números de seguro social, el “broken english”, la religión, la bandera, el dinero, el salario, las deudas, entre otros asesinos de la identidad, se establecen como constantes símbolos en la poética de Pietri.
To the united states we came
To learn how to misspell our name
To lose the definition of pride
To have misfortune on our side
To live where rats and roaches roam
in a house that is definitely not a home
Miguel
died hating Milagros because Milagros
had a color television set
and he could not afford one yet
Milagros died hating Olga because Olga
Made five dollars more on the same job
La longitud, organización y disposición visual en los poemas de Puerto Rican obituary es variada. Algunos, como “O/D” y “The last game of the world series” son largos (17 y 16 páginas, respectivamente) y tienen pocas pausas o divisiones en estrofas, como si nos contaran historias organizadas por capítulos. La organización y disposición visual en muchos de estos poemas ayuda a enfatizar lo más importante y refuerzan su impacto en el lector o relajan un poco la intensidad de la crudeza de su contenido. Pietri disloca frases, utiliza la cesura, separa en diferentes versos palabras que comprenden una misma categoría y repite versos no dos ni tres veces, sino muchas más.
They napalm vietnam
They napalm rice
They napalm children
They napalm hospitals
La colección de Puerto Rican obituary cuenta con un poema persona/ “persona poem” titulado “Suicide Note from a Cockroach in a Low Income Housing Project”, que describe la realidad desde el punto de vista de una cucaracha, símbolo de una minoría marginada: los pobres, los negros, los latinos, etc. La cucaracha narra todos los males que la han perseguido y nombra a los culpables: los humanos. El desespero se colma de denuncias en contra del dinero, el televisor, la religión, el hambre, la violencia y el pisoteo, literalmente. El formato que utiliza Pietri se inclina hacia el género teatral y retumba como un desahogo catártico, nos acercamos tanto a la ira y al deseo efervescente de morir, lo escuchamos, nos imaginamos el majestuoso discurso de la cucaracha como devolviéndonos los pisoteos y patadas. Leemos una carta tan personal y sincera, a la misma vez cómica y juguetona que nos conmueve y nos hace reflexionar para convertirnos en defensores de ella.
I want to be
a million miles away from humanity
with their vanity and profanity
and insanity preachers preaching survival
for them and the hell with everybody else
I have never read the holy bible
I will never read the holy bible
Cockroaches in their right minds
will never go near the holy bible
Bible reading is a dangerous mission
Is like committing suicide to get to heaven
En la poesía de Pietri hallamos tanto desconcertantes mensajes como intentos disimulados de devolvernos el orgullo, la identidad y elevar nuestra autoestima cultural. Poemas como “The B-52 Blew” y “To Whoever It May Concern” surgen a raíz de la experiencia del autor en la guerra de la cual fue participe por dos años e impactó su vida por siempre. La voz poética nos intercepta una y otra vez con imágenes simbólicas y literales de manera que nos encontramos en pleno campo de batalla, la confusión, la ironía y el perfeccionamiento de la barbarie reinan. Pietri utiliza nuevamente la repetición, las mayúsculas, íconos de la cultura estadounidense como el “general mickey mouse” y el “colonel donald duck”, quienes dirigen la condena de los inocentes en Saigón.
I WANT YOU no experience necessary knowledge
of homicide rape discrimination and genocide
are the only requirements you need to join
the marines and become a man with two right balls
Sin embargo, nos topamos unos pocos poemas algo alentadores, por ejemplo “Poetry”, “Tata”, “Love Poem for My People” y “Para la Madre de Angel Luna”. En éstos se conservan rastros de la identidad puertorriqueña, y por ende humana, son un llamado, son diminutas pero tangibles esperanzas de ese encuentro con nuestras raíces escondidas, no asesinadas. En sus más serenos poemas Pietri recuerda su pueblo natal, Ponce, hace homenaje a su abuela jamás embriagada por el inglés, y a su amigo muerto en Vietnam quien deseó: “Si no regreso vivo/ diganle [sic] a mi madre querida/ que me entierren en/ la tierra de Borinken”. “Love Poem for My People” recoge aquellas distracciones que como anestesias adormecen y nos roban la identidad, el orgullo. Pietri nos hace despertar y valorar nuestras vidas y todo lo que podemos hacer con ellas, con nuestras manos sin la ayuda de nada ni nadie.
do not dream
if you want your dreams
to come true
if you want to feel very rich
look at your hands
that is where
the definition of magic
is located at
Pedro Pietri escribe sus letras de protesta en repudio a lo que les ha tocado vivir a los puertorriqueños engañados en la tierra, casa del enemigo. Pietri escarba en sus alrededores e ilustra con precisión las más crueles crudezas. Pero lo más inquietante de toda su poesía es la terrible vigencia que rige aun en el territorio que décadas atrás se salvaba con la protección del mar, ya no, el obituario puertorriqueño se extiende y las esquelas las vemos entrando por las costas de la isla. Ya el fenómeno no es puramente “nuyorican”, ni necesitamos emigrar para pasar por aquella crisis existencial de identidad, la bandera pie grande y los grandes verdes se han encargado de importarla a través de los accesibles televisores, la imposición del inglés como segundo idioma oficial, las megatiendas, las farmacias abiertas 24 horas, el Disney Channel, santa clós y san guivin, y así sucesivamente, ya no se pues pueden enumerar con los dedos de las manos.
Es muy sorprendente cuanto nos compete ese fenómeno lejano, antiguo que una vez se resumió al “american dream” de irse en búsqueda de un trabajo con mayor paga, primero del campo al área metro y luego del aeropuerto de Isla Verde a los “nuyores”. También es muy alarmante que ya no sean necesarios ni un viaje en guagua pública ni un pasaje de avión. Hoy Pietri nos deja su legado, todavía sin fecha de expiración, el que quiera que lo aproveche, que se dé cuenta, que no sólo se compadezca con las víctimas del obituario puertorriqueño, sino consigo mismo, que está al borde de ser asesinado y convertido en zombi pitiyanquizado.
[1] Grupo de poetas estadounidenses que en la década del 1950 rompieron con la métrica y lo tradicional añadiendo ritmo y nuevos temas antes censurados a la poesía. Impulsó la liberación de la mujer, de los homosexuales y la lucha contra el racismo.
[2] Torres, Víctor Federico, Diccionario de autores puertorriqueños contemporáneos (San Juan: Plaza Mayor, 2009): 237.
[3] Ibid.
[4] Es el lugar que se convierte en foro promovedor de las artes, poesía, música, teatro, etc., desde el punto de vista puertorriqueño en el núcleo de la ciudad de Nueva York. Se fundó alrededor del 1973 por Miguel Algarín y otros poetas de la diáspora.




